Por el cansancio de tus ojos.

  ¡Por lo gastada de tu voz!

 Por este amor que son despojos.

que quiero superar con todo este calor.

Te quiero tanto, ¡Sí, te quiero tanto!

Por la sonrisa que me ofreces.

¡Por la ternura que me das!

Me siento como un niño sin futuro.

¡Como horizonte que te espera sin viajar!

Te quiero tanto… ¡Te quiero tanto…!

¡Sin tiempo, sin edad… Y sin distancia!

Comparto tus angustias, tu vieja soledad.

¡Déjala sola! ¡Yo soy tu compañero!
que espera que descubras tu paz aquí en mi paz.

Te quiero tanto… ¡Te quiero tanto!

Por mi pasión y tu nostalgia.
¡Por tantas horas sin reloj!

Te quiero de este modo… Sin tiempo y contra todo.

Te quiero porque eres la causa de este amor.

Te quiero porque eres la causa de este amor.

Te quiero tanto, ¡Sí! ¡Te quiero tanto!

Te extraño como se extrañan las noches sin estrellas,

como se extrañan las mañanas bellas,

no estar contigo por Dios que me hace daño.

Te extraño cuando camino, cuando lloro, cuando río,

cuando el sol brilla, cuando hace mucho frío

porque te siento como algo muy mío.

Te extraño como los árboles extrañan el otoño,

en esas noches que no concilio el sueño,

no te imaginas amor como te extraño.

Te extraño en cada paso que siento solitario,

cada momento que estoy viviendo a diario,

estoy muriendo amor porque te extraño.

Te extraño cuando la aurora comienza a dar colores,

con tus virtudes, con todos tus errores,
por lo que quieras, no sé, pero te extraño.

Negras mis penas son
como tu piel morena
Fundidas en bronce están
mis amarguras.
Por eso a implorarte vengo
Mi
Virgen Negra
Que cures heridas viejas
que me torturan.
Si nunca estás ocupada,
si nadie te pide nada
por ser tu cara morena,
ayudame Virgen Negra.
Buscando amor
me hallé sin sol, sin luz.
Y al puerto del olvido fui a llorar mi gran dolor,

Sálvame, sálvame TÚ,
Que las vírgenes se fueron,
en el cielo se escondieron,
No responden a mi voz.

Mi cruz.
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Parte 3
Parte 4

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Esperanza y confusión

Comentario sobre ese alguien que habla la canción por causa del amor al bien infinito, eterno y absoluto limpio, como las primeras aguas frescas y puras, que es lo que garantiza la felicidad  eterna de toda criatura y por causa del aborrecimiento y temor a cualquier forma de engaño, traición y treta del concepto del mal.

Mi nombre es Fausto Antonio Fernández (Tony).

Yo soy un hombre de 55 años de edad (es el año 2016). Mis años son muy pocos y los misterios en el Universo son muchos.

Con respecto a ese alguien que habla la canción.

Empecé a preguntarme si era algún llamado de Dios, pues la religión cristiana enseña a uno a creer en los llamados de Dios, llamados que se manifiestan a través de la Biblia de una y tantas formas. Por lo tanto, empecé a investigar. La canción “Alguien vendrá” la interpreta un cantante mejicano llamado José José; Y es interesante ver que en la Biblia un José tuvo en sus brazos al Mesías al nacer y otro José lo tuvo en sus brazos al morir.

Como yo estaba investigando sobre ese alguien que habla la canción y en una canción se me habla de ella, yo seguí creyendo que a través de otras canciones se me estaba iluminando el asunto.

Yo tenía una cámara instalada en la bodega y después yo mirando la grabación en la cámara veía a Saraí de lado, no veía su rostro, y pensé que ella escuchaba la canción mencionada arriba; Y ocurrió algo interesante mientras ella estaba en la bodega y la canción sonaba. Cuando la canción decía: Por la sonrisa que me ofreces…” Saraí se voltea como sorprendida y muestra como un gesto de asombro, y yo que sabía que ella sabía que yo estaba interesado en ella pensé que quizás ella estaba escuchando las letras de esa canción y tal vez se decía: “¿Será a mí que ese que está buscando novia me dice: “Te quiero tanto, te quiero tanto?” y pensé que se sonreía silenciosamente, y pensé que al ella escuchar las palabras de esa canción que luego le decía: Por la sonrisa que me ofreces”  y entonces al ella voltearse como con sorpresa al escuchar eso yo pensé que fue que se sorprendió al escuchar en la canción lo que yo pensé ella estaba haciendo: sonriéndose calladita. Y eso me trajo a mí el recuerdo de Saraí la esposa de Abraham que cuando unos ángeles del pasado estuvieron en su morada, en el encinar de Manre, Saraí la esposa de Abraham se sonrió cuando oyó que ella iba a tener un hijo siendo una mujer vieja, anciana, y al verse descubierta negó haberse sonreído, y Jehová le dijo: “Sí, te sonreíste.” Génesis 18:15. Ahora bien, es muy posible que Saraí en la bodega ni siquiera estuviera poniéndole atención a la canción que sonaba y que al voltear la cara como con un gesto de sorpresa fuera por otra cosa que no tenía nada que ver con la canción que sonaba. Pero algo interesante también ocurrió: Cuando la canción decía: “Comparto tus angustias, tu vieja soledad, una amiga de Saraí la llama desde el fondo de la bodega diciendo: ¡Sará! E inmediatamente la canción continúa diciendo: “¡Déjala sola! Yo soy tu compañero que espera que descubras tu paz aquí en mi paz.”  Como la canción del ensueño empieza diciendo que “La soledad es pasajera…” Yo me dije que lo más seguro era que esta nueva canción me estaba indicando que Saraí era ese alguien que habla la canción. Algo muy interesante y misterioso me pasó con otra canción: Una tarde estando Saraí en la bodega se escuchaba una canción que decía así:

Lo misterioso de esta canción fue que al yo mirar la cámara para ver a Saraí, en esta canción aparece grabado misteriosamente mi nombre Tony. Cuando la canción decía: “No estar contigo por Dios que me hace daño…”  Decía así en la grabación de la cámara: “No estar contigo, Tony, por Dios que me hace daño”

Y yo que ya estaba creyendo que ella era ese alguien que habla la canción, al escuchar esta otra yo pensé: eso es como un mensaje de lo que siente su corazón, como si sus sentimientos estuvieran siendo revelados hacia mí a través de esa canción, como si ella me hablara a través de esa canción. ¿Pues cómo y por qué apareció grabado en la cámara mi nombre Tony de esa manera? Incluso a una niña que vivía en el apartamento arriba de la bodega le hice escuchar la grabación preguntándole que nombre oía y la niña me dijo: Tony. No que yo necesitara corroboración de lo que yo sabía y se oía claramente sino como compartir mi asombro con alguien más. Por eso yo decidí escribirle una carta y enviarle un casete con la canción del ensueño dejándole saber mi testimonio. En esa carta le pregunté:  “¿Eres tú ese alguien que habla la canción o seguiré buscando?” Yo esperaba una respuesta de Saraí que no llegaba y que nunca llegó. Un día conseguí su número de teléfono y decidí llamarla: Su actitud conmigo no fue muy agradable.


Me gritó: “Tú a mí no me gusta, tú a mí no me gusta.”

Y yo le decía: “Yo soy el hombre con quien tú puedes ser feliz.”

Y me dijo: “¡ Así dicen todos...!”

Y yo le decía: “Pues está bien Saraí, no te pongas así.”


Ella fue sincera al decir que yo no le interesaba, que yo no le gustaba. Quizás fue una imprudencia de mi parte haberla llamado sin ni siquiera conocerla pero ella  ignoró mi testimonio y yo necesitaba una respuesta; Pensé que por lo menos ella iba a contestar mi carta diciéndome que “ella no era ese alguien que habla la canción.” Pero yo nunca recibí una respuesta de ella aunque esperé, esperé y esperé.  No tuve éxito con Saraí al creer que ella era ese alguien que habla la canción, más bien, sufrí un rechazo y un decaimiento en mis sentimientos, algo no deseable. Las palabras de la primera canción son muy agradables si uno piensa en el Abraham bíblico diciéndoselas a su esposa Sara y la segunda como Sara diciendoselas a Abraham; Como que LA FUENTE esté despertando de la muerte a seres del ayer que se buscan.


Perdida de fe y desilusión

Me marché del lugar donde vivía y tuve que irme a vivir con una hermana mía pues yo no tenía ni trabajo, ni dinero para pagar renta. Entonces tuve la idea de enviar una carta a Radio Visión Cristiana, una emisora en Nueva Jersey escuchada por muchos creyentes. En esa carta hablaba acerca de mi experiencia; les envié una copia de la canción y les pedí que leyeran la carta y tocaran la canción para ver si

alguna mujer creyente había tenido alguna revelación o llamado igual al mío. En esa carta le decía a ese posible alguien que habla la canción mi empeño en encontrarla, le decía que la estaba buscando, y que respondiera si tenía un llamado igual al mío. La carta no fue leída como yo esperaba. Sin embargo, en menos de dos semanas de yo haber enviado esa carta, en el mes de diciembre de 1995, apareció en Radio Visión Cristiana una mujer dando su testimonio. Ella también había recibido un llamado parecido al mío. Su nombre es Beatriz Q. El pastor que la entrevistó se llama David G..

Beatriz Q. en su testimonio decía que Dios le había indicado que iba a encontrar cinco personas, una de ellas era alguien que significaba mucho para ella. En su búsqueda ella llegó a ir hasta Hong Kong en China. Yo tenía grabado su testimonio en casete, más de una hora de grabación. Estas son sólo algunas de las palabras que Beatriz le dice a David G. acerca de su búsqueda:


Beatriz dice:

"...durante todo el camino yo no pude encontrar ningún hombre que Dios me mostraba."


La canción del ensueño dice: “Se encontrarán por el camino.”


Beatriz dice:

"...y yo andaba en las calles y yo decía ¿dónde está? Y miraba las tiendas y decía: ¿Estará ahí adentro?" "Yo esperaba una respuesta muy..., muy personal, ¿no? "Y la había esperado, hermanos..., ¡Por muchos años! ¡Había estado quieta!"


La canción del ensueño dice: “alguien habrá que esté esperando para darte el amor que va guardando.”


Cuando yo escuché este testimonio de Beatriz por primera vez, me llené de entusiasmo pues vi que la soledad de la cual hablaba la canción iba a llegar a su fin. Su llamado confirmaba en muchas cosas el mío. Ella también estaba buscando a alguien que según indica era alguien especial para ella, muy personal según sus palabras.


David G. le pregunta: "¿Tú tienes novio? O sea, ¿Tú estás casada?"

Y Beatriz le dice: "No"

Y David G. le dice:"Es que...es que... el ot... No,.. es que muchos solteros se van a quedar solteros...."


¡Yo pensé que David G. iba a contarle a Beatriz. que un par de semanas antes ellos habían recibido una carta y una canción de un hombre que también estaba buscando a alguien muy especial!.... Que tal vez Beatriz era la mujer que yo estaba buscando y yo el hombre que ella estaba buscando, obedeciendo los dos un llamado departe de Dios. ¿Qué tenía David G. en mente cuando le preguntó si ella estaba casada? La palabra no terminada el ot me hace pensar que él iba a decir que el otro día ellos habían recibido un testimonio de un hombre que también buscaba a alguien.

Es interesante que la canción dice: "alguien vendrá y tú serás feliz."

¿Y qué significa mi nombre? Fausto significa feliz.

¿Y qué significa el nombre de ella? Beatriz significa que hace feliz.

Descubrí que hay un famoso poema llamado "Fausto" escrito en el siglo XIX por un poeta alemán llamado J. W. Von Goethe. En él hay una escena en el que aparece Jehová hablando con sus hijos, algo parecido al libro de Job.


Y Jehová le pregunta al Diablo: ¿Conoces a Fausto?

Y Satanás le responde: ¿Al doctor?

Y Jehová le dice: A mi siervo.


(y entonces empieza una apuesta entre ellos donde Fausto termina haciendo un pacto con el Diablo)


Descubrí que hay también otro famoso poema llamado "La Divina Comedia", que de comedia no tiene nada, escrito en el siglo XIV por un poeta italiano llamado Dante Alighieri; Está dividido en tres partes: El Infierno, el Purgatorio, y el Paraíso. Es interesante que la protagonista de este libro se llama Beatriz, quien es la encargada de guiar a Dante al paraíso o cielo. Empecé a pensar entonces que tal vez Beatriz Q. y yo éramos prototipos de estos personajes en estos poemas del pasado, poemas que presentan las astucias del diablo y las condiciones de los muertos en pecado. Pues al personaje de Beatriz en el poema de Dante se le atribuye ser ese alguien que habla el cantar de los cantares en la Biblia, se llama sierva de Dios; Y el personaje Fausto en el poema de Goethe también se le llama siervo de Dios. En la vida real David G. nunca le mencionó a Beatriz Q. que ellos habían recibido una carta mía. Por lo tanto, Beatriz se fue a su casa sin saber nada de mi, de mi carta y de la canción del ensueño. Yo entonces fui unos días más tarde a Radio Visión Cristiana para investigar más sobre Beatriz, pero no pude indagar nada; En la emisora no sabían donde ella vivía. Con todas las indicaciones a mi favor de que ella era ese alguien que habla la canción, y teniendo grabado en casete su voz dando su testimonio en la radio, seguí creyendo que ella y yo éramos dos almas que se buscaban para cumplir una misión en la tierra: Ser dos testigos de Dios y denunciar el reino del diablo que se implantaría en la tierra a través del anticristo o la bestia como lo llama el libro del Apocalipsis.

¿No empieza la canción tocando la trompeta 6 veces?

¿No se manifiestan los dos testigos después de la sexta trompeta?

¿No son muertos por la bestia y a través del poder de Dios resucitados tres días y medio después?

¿No viene Jesucristo cuando se toca entonces la séptima trompeta?

¿No dice la canción alguien vendrá y tú serás feliz ?

¿No significa mi nombre feliz ?

¿No significa el nombre de Beatriz:… que hace feliz ?

¿Por qué apareció una mujer de nombre Beatriz con un llamado parecido al mío dos semanas después de yo haber enviado esa carta y esa canción a Radio Visión Cristiana? Con todas estas cosas en la mente decidí salir de la casa de mi hermana para vivir en la calle como un vagabundo, pues ¿no decía la canción: se encontrarán por el camino? ¿No dice la Biblia que Abraham salió sin saber a donde iba?

Viví en la calle con la esperanza aún más fuerte de encontrar en cualquier calle, en cualquier momento a Beatriz.

Aunque era una vida miserable me sentía con fuerza pues era mejor que antes cuando pensaba que era Saraí. Ahora tenía el nombre de Beatriz en mi mente como una esperanza viva de grandes cosas y promesas.

Pasaba los días recogiendo botellas y latas vacías en las calles en un carrito de esos que se usan en los supermercados. Esas botellas y latas vacías las vendía en el supermercado y ese poco de dinero me servía para comprar comida. Así me la bandeaba en la calle. Para bañarme llenaba galones de aguas y me iba a un parque que era como un monte y en la tranquilidad del monte me bañaba. Me hice una casita en medio del monte (cuatro paredes y un techo) en donde llegué a dormir varias veces y donde la policía no sabía pues la policía no deja siquiera a los desamparados dormir ni siquiera en los parques. Dormí por algunos días en la puerta de una iglesia católica. A veces cuando llovía me recogía en un rincón de la puerta de la iglesia para no mojarme. Sin embargo, a pesar de todas esas incomodidades me sentía con fuerza, pues en cualquier momento creía que iba a encontrar en el camino ese alguien que habla la canción que ahora creía se llamaba Beatriz.

Pero los días y los meses pasaron sin éxito y empecé a sentir una tristeza muy profunda. Estaba sintiéndome muy cansado. Oraba a Dios queriendo que terminara todo ésto.

Pasó el tiempo.

Duré algún tiempo en la calle y no encontré nada.

Un día hablando con una señora evangélica en una iglesia le dije un poco desesperado mi gran situación. Le dije cuan cansado estaba. Y para mi sorpresa y alegría esta señora me dice que ella conoce a Beatriz, a la misma Beatriz que yo buscaba. Me habló un poco del carácter de ella y me consiguió el número de teléfono de ella.

Al fin tenía algo.

Llamé a Beatriz por primera vez creyendo que de una u otra forma ella sabía algo de mi. Cuando hablé con ella por teléfono su voz fue indiferente, hermosa pero indiferente ya que nunca había escuchado hablar de mi.

Le hablé acerca de mi carta y canción que había mandado a Radio Visión Cristiana antes de ella dar su testimonio. Me dijo que ella nunca había recibido en Radio Visión Cristiana ninguna carta mía.

Yo entendía que su corazón iba a estar lleno de fe cuando ella supiera que alguien también vivía una experiencia parecida a la suya. Y esperaba que David G. iba a darle, fuera del aire, mi carta y canción. Pero David G. nunca le dio nada. Ella no tenía ningún fuego en su mente a mi favor. El entusiasmo y aumento de fe que pudo haber sentido si David G. le hubiera dado noticias mías no existía en ella. No sabía absolutamente nada de mi.

Para mí eso fue una gran decepción que me hizo reflexionar acerca del valor de la fe, y muy nervioso, triste y confundido me metí dentro de un tubo de cemento en el parque Inwood a pensar; No sabía que pensar, pues yo no podía creer que ella no supiera nada, pues yo estaba segurísimo que ella era ese alguien que habla la canción.

Pero me alenté un poco porque le sugerí ir a Radio Visión Cristiana a buscar la carta y canción del ensueño y así ella probar por sí misma que había cierto parecer en su búsqueda y en la mía y entender que ya la carta y canción ya estaban en la emisora antes de ella ir a dar su testimonio. Traté de encontrarme con ella en una iglesia y conocerla pero no se logró. Fui a la iglesia pero ella no estaba.

Una tarde, recostado en mi cama (yo ya no estaba en la calle) en mi habitación escuché una voz de hombre que me dijo en la mente: ¡Te encono!

Y me llegó el nombre de David G. después de esa palabra, claro que hoy día yo sé que son tretas de espíritus malos que tratan de guíar la atención de uno hacia otras personas. Yo nunca había escuchado esa palabra en mi vida, por lo tanto, me levanté y busqué en un diccionario su significado y supe que esa palabra es sinónimo de odio, lo que la voz dijo fue: Te odio.

Aún así seguí creyendo que ella era ese alguien que habla la canción. Mis sentimientos estaban amargados, pues ya habían pasado varios años con este dolor mental. El tiempo siguió pasando mientras yo vivía mi inquietud. Un día llamé por teléfono a la señora evangélica que me había dado el número de teléfono de Beatriz y esta señora me dijo que Beatriz se había casado. Se casó con un hombre llamado Josué. Mi zozobra aumentó.

Disminuyó mi fe.

Días después, una tarde durmiendo, me despertó una voz dentro de mi cabeza que me decía en tono burlón: ¡Yo soy Josueeeeeé!

Sentía su espíritu salir de dentro de mi cabeza mientras me anunciaba burlonamente que él era Josué. (Eso fue un espíritu malo.)

Es también interesante saber que Josué, en la Biblia, fue aquel que tocando siete trompetas destruyó la ciudad de Jericó.

Ya para mí no quedaba nada más que buscar.

Estaba ahora desorientado, con una tristeza y un cansancio mental que sólo yo sé.

Para completar, en esos días un policía en bicicleta me vio sentado frente a una tienda que estaba cerrada, y me ordenó pararme. Yo no le hice caso, mas bien toqué con mi mano la goma de su bicicleta y eso fue motivo para echarme gas pimienta en los ojos; Rápidamente aparecieron otros policías y me golpearon y un poco ensangrentado me mandaron a un hospital del Bronx. Era un hospital de locos. Allí estuve casi un mes. Me atendieron bien y me dejaron ir.

Ya sin fe y sintiéndome burlado salí de la ciudad de Nueva York y me fui a vivir a la Florida. Allí caí en otros errores que me llevaron a otra clínica de enfermos mentales.

La verdad es que sí hubieron en esos años ciertas acciones fuera de lo común pero fueron muy pocas. Yo siempre sabía lo que hacía. Mi razón estaba sana. Sabía lo que perseguía aunque no logré nada; Y aunque no logré nada, mi oración sea a Dios por Saraí, Beatriz y David G. que le dieron fuerza a mi historia para intentar lo que parecía posible.
Nunca llegué a verle la cara a Beatriz. No sé si es fea o si es bonita, sólo sé que llegué a enamorarme de su espíritu por causa de su testimonio en Radio Visión Cristiana. También debo reconocer que tal vez David G. no sabía nada de mi carta y canción cuando entrevisto a Beatriz, aunque sus preguntas me hacen pensar lo contrario.  El significado de la palabra
“procrikí” nunca lo supe aunque lo busqué diligentemente. Es probable que la misteriosa palabra que oí fue “Pracriti”  que en sánscrito significa “Naturaleza o la fuerza activa creadora femenina, o es muy posible que la misteriosa palabra que oí fue “Procriti” el nombre de la primera mujer que existió de acuerdo al libro sagrado hindú, el Rig Veda, y que en sánscrito significa Vida.

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Pensé que era una prueba departe de Dios, un llamado. Como hacía con sus profetas antiguos, creí que me iba a indicar de una u otra forma lo que quería de mi. Tomé esa experiencia como un llamado del cielo, pues a uno no le están ocurriendo todos los días esas cosas raras de oír voces tan claras después de escuchar entre sueños una canción. Empecé a preguntarme si era verdad eso que decía la canción: que "había alguien, (una mujer) que estaba esperando para darme el amor que iba guardando".

Los hombres y mujeres que creen en Dios creen que Dios es amor. La unión de Isaac y Rebeca, por ejemplo, ocurrió con guía Divina. La canción dice "se encontrarán por el camino." Yo lo creí literal y espiritualmente pues la Biblia dice que Jesucristo es "el camino , la verdad y la vida." Por lo tanto, pensé que ese alguien que hablaba la canción que iba a encontrar por el camino iba a ser una mujer creyente en el evangelio.

Pasaban los días, semanas y meses y yo vivía creyendo que en cualquier momento iba a encontrarme con ese alguien que habla la canción; A todas las mujeres que me gustaban en la calle las veía como una posible candidata. Estaba rodeado de gente pero me sentía espiritualmente solo, con muchas preguntas comiéndome la mente.

Me preguntaba cuál era el motivo de ese llamado. Entonces me di cuenta que la canción empieza tocando la trompeta 6 veces y que en el libro de Apocalipsis entre la sexta y séptima trompeta están los dos testigos. Dos testigos que se manifestarían en el mundo antes del retorno de Jesucristo que se produciría al toque de la séptima trompeta. Sabía que el mundo cristiano cree que esos dos testigos son Enoch y Elías, pero yo llegué a pensar que no hay mejor testimonio de amor departe de Dios que juntar a dos personas desconocidas, un hombre y una mujer, y así dar testimonio de él, como creador de la raza humana. Por lo tanto, empecé a creer que yo era un testigo y que la mujer que habla la canción era el otro testigo.

Hubo una mujer llamada Saraí que pensé que podía ser ese alguien que habla la canción, pero después de inquirir un poco supe que no era ella. Yo le había mostrado mi interés hacia ella creyendo que ella podía ser ese alguien que habla la canción.

Ella visitaba una bodega donde yo trabajaba y que quedaba frente a frente a la iglesia que ella visitaba; O sea que la bodega y la iglesia estaban frente a frente en el camino, en la calle. Una noche en la bodega ella me dijo, ya sabiendo ella de mi interés por ella: “Tú como que estás buscando novia, hay muchas otras muchachas en la iglesia”  Yo tenía 32 años (Año 1993). Y si recuerdo bien creo que le dije que era en ella que yo estaba interesado. Y ella me insinuó que tal vez en una próxima ocasión podríamos seguir charlando. La tarjeta postal más bella que yo jamás haya regalado se la regalé yo a Saraí.

Esa postal era blanca y con letras bellísimas decía: Shalom que en idioma hebreo significa Paz.

Algo interesante y misterioso es que la palabra Shalom escrita en esa tarjeta al mirarla de abajo hacia arriba se leía mi nombre de apodo: Tony.

Lo que hizo que yo me confundiera al creer que Saraí era ese alguien que habla la canción fue que una tarde ella fue a la bodega y buscando algunas mercancías, en la parte de arriba de esas mercancías había una bocina y en el equipo de música se escuchaba una canción que decía:

San Mateo 2:13

San Juan 19:38

Simba: una mujer misteriosa


La soledad y la falta de información hace que uno imagine cosas que pueden ser ciertas o falsas. Recuerdo que cuando estaba en las calles de Nueva York llegué a pensar que había cierto secretismo en la…….

Canción a Dios, a la MADRE VIDA, antes de crear las estrellas.

NO SE REFIERE A LA
VIRGEN DE GUADALUPE
SINO A UNA VENTANA DE
LA NOCHE.

Y dirás tú: ¿Qué sabe Dios?
¿Como juzgará a través de la oscuridad?”

                            
Libro de Job 22:13

“Aun antes que hubiera día YO ERA.”
Profeta Isaías 43:13